Resurrección
Resurrección —Está bien —dijo Korniéi, pero no se retiró y empezó a quitar la mesa. Nejliúdov miraba a Korniéi al tiempo que experimentaba hacia él un sentimiento malévolo. TenÃa deseos de que le dejaran en paz, y parecÃa que todos, adrede, le importunaban. Cuando Korniéi se marchó llevándose el cubierto, Nejliúdov se acercó al samovar para hacer té, pero al oÃr los pasos de Agrafena Petrovna, para no verla, entró apresuradamente en el salón, y cerró tras de sà la puerta. En aquel salón, tres meses atrás, habÃa muerto su madre. Ahora, al entrar en esa habitación iluminada por dos lámparas con reflectores, colocados uno en el retrato de su padre y otro en el de su madre, pensó en las últimas relaciones con su madre y le parecieron faltas de naturalidad y desagradables. Y eso era vergonzoso y ruin. Recordó cómo en los últimos tiempos de su enfermedad habÃa deseado su muerte. Se decÃa a sà mismo que lo deseaba para librarla del sufrimiento, y en realidad era para librarse él mismo de verla sufrir.