Resurrección
Resurrección Después de pasar lista llegó una carcelera para llevar a las presas a la capilla. Todas llevaban pañuelos, blusas y faldas blancas, y sólo alguna aparecía vestida de color. Eran mujeres con niños, que seguían a sus maridos, condenados a trabajos forzados. Toda la escalera estaba ocupada por las presas. Se oían las blandas pisadas de los pies vestidos con zapatillas gruesas, conversaciones, a veces risas. En un recodo de la escalera, Máslova vio el rostro malvado de su enemiga Bochkova, que iba delante, y se la indicó a Fedosia. Al llegar abajo, las mujeres guardaron silencio y, santiguándose y haciendo reverencias, empezaron a pasar por la puerta de la capilla, todavía vacía y resplandeciente de dorados. Su sitio estaba en la derecha, y empujándose unas a otras empezaron a colocarse, A continuación de las mujeres entraron los hombres condenados al destierro, vestidos con guardapolvos grises, y tosiendo muy fuerte empezaron a empujarse hacia la izquierda y el centro de la capilla. Arriba, en el coro, a un lado, se encontraban los condenados a trabajos forzados, con media cabeza afeitada, los cuales descubrían su presencia haciendo sonar las cadenas; al otro, los hombres que conservaban su pelo y no llevaban cadenas: eran los que esperaban ser juzgados.