Resurrección
Resurrección —Yo sabÃa, estaba seguro de que usted no era culpable —dijo Nejliúdov.
—Naturalmente que no soy culpable. ¿Soy acaso una ladrona o una criminal? Aquà se asegura que todo depende del abogado —continuó—. Dicen que es preciso elevar una instancia. Pero también dicen que cuesta caro…
—SÃ, es absolutamente necesario presentar una instancia —dijo Nejliúdov—. Ya me he dirigido a un abogado.
—Es preciso no escatimar dinero, hace falta que sea bueno —dijo.
—Haré todo lo que sea posible.
Reinó un silencio.
Máslova volvió a sonreÃr lo mismo que antes.
—Quisiera pedirle… algo de dinero, si puede ser. No mucho… diez rublos, no me hace falta más —dijo de pronto.
—SÃ, sà —respondió confuso Nejliúdov, y sacó la cartera.
Ella miró rápidamente al carcelero, que paseaba de arriba abajo.
—No me lo dé delante de él, hágalo cuando se aleje. De lo contrario me lo quitará.