Resurrección
Resurrección Pero inmediatamente se dio cuenta de que en su alma se estaba produciendo en ese momento algo muy importante, que su vida interior parecía estar en aquel instante como sobre una balanza oscilante y que el esfuerzo más insignificante podía inclinarla en uno u otro sentido. Y realizó ese esfuerzo invocando aquel Dios que había recibido la víspera en su alma, y Dios se hizo presente en el acto. Decidió decirle todo inmediatamente.
—Katiusha, he venido a pedirte perdón, pero no me has contestado si me has perdonado o me perdonarás alguna vez —dijo, pasando de pronto al «tú».
Ella no le escuchaba, observaba su mano y al carcelero. Cuando éste se dio la vuelta, alargó rápidamente la mano, cogió el billete y lo guardó en el cinturón.
—Es asombroso lo que dice —habló y sonrió despectivamente, según le pareció a Nejliúdov.
Nejliúdov se daba cuenta de que albergaba un sentimiento hostil hacia él, que la defendía en su forma de ser actual y que le impedía llegar hasta su corazón.