Resurrección
Resurrección Asà comprendÃa la vida Máslova, y desde ese punto de vista no sólo no era la última de las mujeres, sino un personaje muy importante. Máslova apreciaba esas ideas más que nada en el mundo, porque si cambiaba este concepto de la vida, perdÃa el sentido que se atribuÃa a sà misma entre la gente. Y para no perder aquel sentido, se mantenÃa instintivamente en un cÃrculo de personas que consideraban la vida lo mismo que ella. Intuyendo que Nejliúdov querÃa introducirla en otro mundo, se opuso; presintiendo que en el mundo hacia el cual querÃa atraerla tendrÃa que perder su puesto, que le daba seguridad y respeto a sà misma. Por este motivo ahuyentaba de sà los recuerdos de su primera juventud y de sus relaciones con Nejliúdov. Estos recuerdos no coincidÃan con su concepto actual de la vida y por eso los habÃa borrado completamente o, mejor dicho, se guardaban intactos en algún lugar de su memoria, pero tan encerrados y ocultos, como los nidos de las larvas que ocultan las abejas para que no echen a perder su trabajo. Nejliúdov no era para ella ahora el hombre a quien habÃa querido en otro tiempo con un amor limpio, sino solamente un señor rico del que se podÃa y debÃa sacar provecho y con el que sólo se podÃan tener relaciones como con los demás hombres.