Resurrección
Resurrección «No, no he podido decirle lo más importante —pensó Nejliúdov, yendo con el resto de la gente hacia la salida—. No le he dicho que me voy a casar con ella. No se lo he dicho, pero lo haré», pensó.
Los guardianes, colocados junto a las puertas, contaban a los visitantes, para que no saliera uno de más ni se quedara alguien en la prisión. Los golpecitos en la espalda no sólo no le ofendÃan ahora, ni siquiera se dio cuenta de ellos.