Resurrección
Resurrección En aquel momento apareció por la puerta lateral un oficial con un uniforme elegante, era el ayudante del director.
—Acompañe al prÃncipe a la sala de Menshov. Es la veintiuno —mandó el director al ayudante—, y luego al despacho. Mientras tanto llamaré a… ¿cómo se llama?
—Vera Bogodújovskaya —respondió Nejliúdov.
El subdirector era un joven rubio, con el bigote teñido, que esparcÃa en torno suyo un olor de colonia de flores.
—¿Hace el favor? —invitó a Nejliúdov con una simpática sonrisa—. ¿Se interesa por nuestro establecimiento?
—SÃ, y me intereso por esa persona que, según me han dicho, está aquà sin ser culpable.
El ayudante se encogió de hombros.
—SÃ, eso suele ocurrir —dijo tranquilamente, y con amabilidad, le dejó pasar delante al ancho y maloliente corredor—. También a veces mienten. Por aquÃ, por favor.