Resurrección
Resurrección La revisión de los libros de contabilidad y las explicaciones ingenuas del administrador sobre la conveniencia de que los campesinos dispusieran de pocas tierras y estuvieran rodeados de las del señor afirmaron todavía más la intención de Nejliúdov de disminuir su propiedad y entregar sus tierras a los campesinos. Por los libros de contabilidad y por las conversaciones del administrador se enteró de que, lo mismo que antes, las dos terceras partes de la mejor tierra de labor se cultivaba por los trabajadores de la propiedad con buenos aperos de labranza, y la tercera parte la trabajaban los campesinos, a razón de cinco mil rublos la desiatina. Por cinco rublos los campesinos se obligaban a arar y rastrillar tres veces y sembrar una desiatina, después segar, atar los haces y llevarlos a la trilla; es decir, realizaban un trabajo por el que un campesino libre cobra por lo menos diez rublos. En cambio, los campesinos pagaban por medio de su trabajo cualquier cosa que necesitasen de la finca, y a los precios más altos. Trabajaban para pagar los pastos, la leña, los forrajes, y casi todos estaban en deuda con la finca. De este modo resultaba que las tierras arrendadas a los campesinos rentaban cuatro veces más de lo que hubieran podido producir al cinco por ciento.