Resurrección
Resurrección En el rincón de la habitación había un viejo sillón de caoba con incrustaciones; al verlo, recordó que había estado en el dormitorio de su madre, y súbitamente el alma de Nejliúdov se sintió invadida de un sentimiento inesperado. De pronto le dio lástima de la casa, que se iba a caer en ruinas; del jardín, que iba a ser abandonado; de los bosques, que iban a ser talados; de todos los animales de los corrales, de las cochiqueras, de los aperos de labranza, de las maquinarias, de los caballos, las vacas que —aunque no por él— habían sido criados y cuidados con tantos esfuerzos. Al principio le parecía fácil renunciar a todo, pero ahora le daba lástima tanto de la tierra como de la mitad de la renta que tanta falta podía hacerle. Y acudieron una serie de razonamientos, según los cuales era insensato y no procedía ceder la tierra a los campesinos y deshacer su propiedad.