Resurrección
Resurrección Cuando volvió a la casa, el administrador sonreÃa de un modo particularmente alegre; le invitó a comer para que no se pasase la comida que habÃa preparado su mujer, con la ayuda de la muchacha de los pendientes.
La mesa estaba cubierta con un mantel basto, y unas toallas bordadas sustituÃan a las servilletas. Sobre la mesa, en una sopera vieux-saxe, con un asa arrancada, habÃa sopa de patatas con gallo, con aquel mismo gallo que hacÃa poco sacaba una y otra pata negra, y ahora estaba cortado, picado en trozos, muchos de los cuales estaban cubiertos de cañones. Después de la sopa sirvieron aquel mismo gallo asado con los cañones tostados y pastelitos de requesón con gran cantidad de mantequilla y azúcar. Aunque esta comida dejaba bastante que desear, Nejliúdov comÃa sin darse cuenta de lo que era, obsesionado por su idea, que habÃa disipado inmediatamente la tristeza con la que habÃa llegado a la aldea.
La mujer del administrador observaba desde la puerta cómo servÃa la mesa la asustada muchacha de los pendientes. El administrador, enorgulleciéndose del arte culinario de su mujer, sonreÃa cada vez más alegre.