Resurrección
Resurrección El administrador suspiró profundamente y volvió a sonreír. Comprendió que Nejliúdov era un hombre que no estaba en sus cabales, y enseguida empezó a buscar, en su proyecto de renunciar a las tierras, la posibilidad de sacar un proyecto personal, y quería comprenderlo de tal forma que le permitiera sacar un beneficio directo del reparto.
Cuando comprendió que eso no era posible, se afligió mucho y dejó de interesarse, y seguía sonriendo sólo por complacer a su amo. Al ver que el administrador no le comprendía, Nejliúdov lo dejó marchar y se sentó él mismo junto a una mesa llena de cortes y manchas de tinta, y empezó a escribir en un papel su proyecto.
El sol ya estaba puesto tras los altos tilos cubiertos de hojas, y los mosquitos entraban en enjambres en el dormitorio y molestaban a Nejliúdov. En el momento en que terminó de escribir, oyó por la ventana, desde la aldea, el balido de los rebaños, el chirrido de las puertas que se abrían y el hablar de los campesinos que se habían reunido. Nejliúdov le dijo al administrador que no había que llamar a los campesinos a la oficina, que él mismo iría a la aldea, al patio donde se reunieran. Tomando apresuradamente un vaso de té que le había ofrecido el administrador, Nejliúdov fue a la aldea.