Resurrección
Resurrección —¿Qué tiene eso de malo? En nuestra literatura puedo señalarle a un escritor alemán que pide que eso no se considere delito, y que sea posible el matrimonio entre hombres —dijo Skovoródnikov, aspirando ávidamente el humo de un cigarro mentolado que sostenÃa entre los dedos y la palma de la mano, y echándose a reÃr muy fuerte.
—Pero eso no puede ser —dijo Be.
—Se lo enseñaré —dijo Skovoródnikov citando el tÃtulo completo de la novela e incluso el año y el lugar de la edición.
—Dicen que le van a nombrar gobernador de una provincia de Siberia —dijo Nikitin.
—Estupendo. El arzobispo le recibirá con la cruz. HarÃa falta un obispo igual. Yo les recomendarÃa uno —dijo Skovoródnikov, y tirando la colilla en el platito, se recogió cuanto pudo la barba y el bigote, se los metió en la boca y se puso a mordisquearlos.
En ese momento entró el ujier, comunicando que el abogado y Nejliúdov deseaban presenciar la revisión de la causa de Máslova.
Cuando terminaron de hablar de esto, de tomar té y fumar cigarrillos, los magistrados entraron en la sala, hicieron público el fallo anterior y empezaron a revisar el caso de Máslova.