Resurrección
Resurrección —Escuche, Dimitri Ivánovich, eso es una insensatez absoluta. ¿Acaso es posible en nuestra época suprimir la propiedad territorial? Sé lo que es su antiguo dada.[95] Pero permÃtame que le diga francamente… —Ignati NikÃforovich palideció y le tembló la voz, esta cuestión le atañÃa de cerca—. Le aconsejarÃa que pensase muy bien sobre este problema antes de llegar a su solución práctica.
—¿Habla usted de mis asuntos personales?
—SÃ. Considero que todos nosotros nos hallamos en determinadas circunstancias y que debemos cumplir las obligaciones que derivan de las mismas. Debemos mantener las condiciones de vida en que hemos nacido y hemos heredado de nuestros antepasados y que debemos transmitir a nuestros herederos.
—Yo considero un deber…
—PermÃtame —sin dejarse interrumpir continuó Ignati NikÃforovich—, no hablo por mà ni por mis hijos. El porvenir de mis hijos está asegurado y gano tanto, que vivimos desahogadamente, y supongo que igual vivirán nuestros hijos. Mi protesta contra su proceder irreflexivo, permÃtame que lo diga asÃ, que no está bien pensado, no emana de mi interés propio, sino de que no puedo estar de acuerdo con usted. Y le aconsejarÃa a usted que lo pensara mejor, que leyera…