Resurrección
Resurrección Ignati Nikíforovich se daba cuenta de que Nejliúdov le criticaba despreciando toda su actividad y quería demostrarle toda la injusticia de su parecer. Nejliúdov, sin hablar del malestar que le producía el que su cuñado se mezclara en sus asuntos referentes a la tierra, sentía en el fondo de su alma que su cuñado, su hermana y los niños, como herederos suyos, tenían derecho a ello, y le indignaba que ese hombre limitado, tranquilo y seguro de sí mismo considerara justo y legal aquello que ahora a Nejliúdov le resultaba indiscutiblemente insensato y delictivo. Esa inseguridad irritaba a Nejliúdov.
—¿Qué hubiera hecho el Tribunal? —preguntó Nejliúdov.
—Hubiera condenado a uno de los duelistas, como se hace normalmente con los criminales, a trabajos forzados.
A Nejliúdov se le enfriaron de nuevo las manos, y empezó a hablar acalorado:
—Bueno, y entonces ¿qué habría pasado? —preguntó.
—Se hubiera hecho justicia.
—Como si el objetivo de los Tribunales consistiese en hacer justicia —dijo Nejliúdov.
—¿Y cuál es entonces?