Resurrección
Resurrección —SÃ, es razonable hacerle daño a un hombre para que no vuelva a cometer el acto por el que se le castiga, y es completamente razonable a un individuo nocivo y peligroso para la sociedad cortarle la cabeza. Ambos castigos tienen un sentido. Pero ¿qué sentido tiene encerrar a un hombre pervertido por el ocio y el mal ejemplo en una cárcel cuyas condiciones le obligan a permanecer inactivo entre gente depravada? ¿O trasladarlo, sin objeto alguno, por cuenta del Estado —cada uno de estos traslados cuesta más de quinientos rublos—, de la provincia de Tula a la de Irkustk, o a la de Kursk?
—Pero, sin embargo, la gente tiene miedo a esos viajes por cuenta del Estado, y si no existieran esos viajes y las cárceles, usted y yo no estarÃamos sentados aquÃ, como estamos ahora.
—Esas cárceles no pueden garantizar nuestra seguridad, porque esos individuos no están allà eternamente, y los sueltan. Por el contrario, en estas instituciones conducen a estos hombres al más alto grado de vicio y de perversión, lo cual aumenta el peligro.
—Quiere usted decir que el sistema penitenciario debe ser perfeccionado.
—No se puede perfeccionar. El perfeccionamiento de las cárceles costarÃa más de lo que se gasta en instruir al pueblo, y constituirÃa una nueva carga para éste.