Resurrección

Resurrección

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

No había recorrido ni cien pasos, cuando se encontraron con otro coche en el que venían soldados de la escolta con fusiles y en el que yacía otro preso, sin duda muerto. El preso estaba tumbado de espaldas en el coche, tenía una barba negra y su cabeza afeitada estaba cubierta por la gorra que se le escurría hasta la nariz, saltando y moviéndose a cada sacudida del coche. Un carretero conducía el caballo, yendo a su lado a pie. Detrás iba un guardia. Nejliúdov tocó en el hombro a su cochero.

—¡Qué cosas hacen! —comentó el cochero, parando al caballo.

Nejliúdov bajó del coche y siguió al carro, pasando otra vez delante del bombero que estaba en la entrada de centinela, y entró en el patio de la comisaría. Allí, los bomberos habían terminado ya de lavar el coche, y en su lugar estaba el jefe, alto y huesudo, con las manos en los bolsillos. Miraba con severidad a un potro bien cebado que paseaban delante de él. El potro cojeaba de una de las patas, y el jefe de bomberos decía algo, enfadado, al veterinario que permanecía allí mismo.

El sargento se encontraba también allí. Al ver otro cadáver se acercó al carretero.

—¿Dónde lo ha recogido? —preguntó moviendo la cabeza con desaprobación.

—En la Stáraya Gorbátovskaya —contestó el guardia.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker