Resurrección
Resurrección Cuando Nejliúdov cambió su postura y se irguió, se dio cuenta de que todos los que se encontraban en la sala estaban pendientes de lo que sucedía en la puerta. Miró hacia allá y vio que conducían a una señora sentada en un sillón, con la cabeza cubierta por un velo. El que iba delante era un lacayo, y le pareció conocido. Detrás iba un portero con galones, también conocido. Junto al respaldo de la butaca caminaba una elegante doncella con delantal, cabellos rizados, y que llevaba un objeto redondo en una funda de cuero, y una sombrilla. A continuación venía el príncipe Korchaguin con una gorra de viaje, luciendo una serie de dijes en el pecho y seguido de Missy, el primo Misha y Osten, un diplomático conocido de Nejliúdov. Era un hombre de cuello muy largo, nuez muy saliente, siempre alegre y de buen humor. Iba diciendo algo persuasivo, pero sin duda gracioso, a Missy. Les seguía el médico, con aire enfadado y fumando un cigarrillo.
Los Korchaguin se trasladaban a las afueras, a una finca de la hermana de la princesa, que se encontraba cerca de Nizhni Nóvgorod.