Resurrección
Resurrección —Bien, pues de esa forma, hermano, fue como supe la cosa. Mi madrecita cogió aquella torta y dijo: «Voy a ir a ver al comisario». Mi padre, que es un hombre justo, exclamó: «Espera, vieja, espera, mujer, un momento. Es todavía una criatura. Ella misma no se ha dado cuenta de lo que ha hecho, hay que compadecerla. Puede corregirse». Pero mi madre no admitía sus justificaciones. «Mientras la tengamos aquí —dijo—, nos va a eliminar a todos como a cucarachas». Y se fue, hermano, a ver al comisario. Éste se presentó inmediatamente en nuestra casa… Llamaron a los testigos.
—¿Y cómo estabas tú? —preguntó el jardinero.