Resurrección
Resurrección Durante las noches se le permitió que se alojara con los presos polÃticos, pero como era una mujer sana, tenÃa que hacer las marchas a pie en compañÃa de los presos comunes. Asà fue todo el tiempo desde Tomsk. Con ella iban, en las mismas condiciones a pie, dos presos polÃticos: MarÃa Pávlovna SchetÃnina, aquella bonita muchacha de ojos saltones que llamó la atención de Nejliúdov durante su entrevista con Bogodújovskaya, y un tal Simonson —desterrado a la provincia de Yakutia—, el hombre moreno y velludo, de ojos hundidos, en quien Nejliúdov también se fijo en aquella ocasión. MarÃa Pávlovna iba a pie, porque habÃa cedido su sitio en el carro a una presa común embarazada, y Simonson, porque consideraba injusto beneficiarse de una ventaja de clases. Estos tres, separados de los demás polÃticos, que salÃan más tarde, iniciaban la marcha con los comunes por la mañana temprano. Asà llegaron a una gran ciudad, en la que se hizo cargo de la columna un nuevo oficial.