Resurrección
Resurrección Durante el juicio pensó que los jueces no tenían derecho a juzgarle, y lo dijo. Como los jueces no estaban de acuerdo con él, continuaron. Entonces decidió que no iba a contestar, y no respondió a ninguna pregunta. Le desterraron a la provincia de Arjánguelsk. Allí creó una doctrina religiosa que fue la guía de todos sus actos. Esa doctrina consistía en admitir que todo lo existente en el mundo está vivo, no hay nada muerto, y los objetos que consideremos muertos, inorgánicos, no son más que partes integrantes de un enorme cuerpo orgánico. Que no somos capaces de abarcarlo, y por eso el problema del hombre —como partícula de ese gigantesco organismo— consiste en sostener la vida del mismo y de todas sus partículas vivas. Por eso consideraba un delito cualquier atentado a la vida: estaba en contra de la guerra, la pena de muerte y cualquier matanza no sólo de hombres, sino también de animales. Con relación al matrimonio tenía también su teoría, consistente en que la procreación es una función del ser humano, la superior consistía en servir a los seres vivos. Encontraba la confirmación de esta idea en la existencia de los fagocitos en la sangre. Las personas solteras, según su criterio, eran fagocitos que tenían la misión de acudir en ayuda de las partes débiles y enfermas del organismo. Así vivía desde que llegó a esta conclusión, aunque antes —en su juventud— se había entregado al libertinaje. En esta época se consideraba a sí mismo y a María Pávlovna como unos fagocitos respecto al mundo.