Resurrección
Resurrección Su amor por Katiusha no quebrantaba esta teoría, ya que la amaba platónicamente y consideraba que tal amor no sólo no impedía su actividad de fagocito sino que lo estimulaba hacia ella.
Pero además de resolver los problemas morales a su manera, también resolvía así la mayor parte de las cosas de orden práctico. Para todas tenía sus teorías: había establecido reglas, cuántas horas se debía trabajar, cuántas dedicar al descanso, de qué forma había que alimentarse, vestirse, encender la estufa, alumbrar las habitaciones.
Con estas teorías, Simonson era modesto y humilde con la gente. Pero cuando tomaba una decisión nadie era capaz de hacerle retroceder.