Resurrección
Resurrección Había empezado en la prisión, cuando en una comunicación general de los presos políticos se dio cuenta de que clavaba tenazmente en ella su mirada de ojos inocentes, bondadosos, de azul oscuro, desde debajo de sus cejas espesas. Entonces se dio cuenta de que la miraba de un modo muy especial. También reparó en el contraste que producían en su rostro los cabellos tiesos, el ceño fruncido, la expresión de bondad infantil y de inocencia de su mirada. Más tarde, en Tomsk, cuando la trasladaron con los políticos, la vio de nuevo. Y a pesar de que entre ellos no se habían cruzado ni una palabra, en la mirada que habían cambiado quedaba patente que se recordaban y que eran importantes el uno para el otro. Después tampoco hubo entre ellos conversaciones importantes. No obstante Máslova se daba cuenta de que cuando hablaba en su presencia, su conversación estaba dirigida a ella, hablaba para ella y procuraba expresarse con la mayor claridad posible. Su acercamiento empezó de modo especial en la época en que él se unió a los presos comunes para hacer las marchas a pie.