Resurrección
Resurrección Después de esto guardó silencio durante largo rato, respiraba trabajosamente y se tragaba las lágrimas que se le agolpaban en la garganta.
—Desde entonces me hice revolucionario. Sà —afirmó tranquilizado y terminó resumiendo su historia.
PertenecÃa al partido Libertad del Pueblo y hasta fue jefe de un grupo que tenÃa por objeto sembrar el terror en el Gobierno para obligarle a dimitir y que gobernara el pueblo. Con esta finalidad iba unas veces a San Petersburgo y otras al extranjero; a Kiev, a Odesa, y en todas partes tenÃa éxito. Un hombre en el que confiaba por completo le denunció. Le detuvieron, juzgaron, encerraron dos años en la prisión y le condenaron a muerte, conmutándola por trabajos forzados a perpetuidad.
En la cárcel enfermó de tuberculosis y ahora, en las condiciones en que se encontraba, era evidente que apenas le quedaban unos meses de vida. Lo sabÃa y no se arrepentÃa de lo que hizo, y decÃa que si tuviese otra vida la emplearÃa en lo mismo: en destruir el orden establecido en el que era posible lo que habÃa visto.
La historia de este hombre y su amistad explicaron a Nejliúdov muchas cosas que no comprendÃa antes.