Resurrección
Resurrección Era asceta por costumbre, se conformaba con poca cosa. Como hombre habituado al trabajo desde la infancia, con músculos bien desarrollados, podÃa trabajar con facilidad y destreza, pero lo que más apreciaba en los momentos libres —en las cárceles o durante los descansos de las marchas— era seguir estudiando. Por aquel entonces estaba leyendo el primer tomo de las obras de Marx y con especial cuidado guardaba ese libro en su saco. Se mostraba reservado e indiferente con todos los compañeros, a excepción de Novodvórov, a quien permanecÃa especialmente fiel y cuyas verdades admitÃa como incontrovertibles.
En cuanto a las mujeres, a quienes consideraba como un obstáculo para todas las cuestiones importantes, las despreciaba de forma invencible. Pero sentÃa lástima por Máslova y era afectuoso con ella, viendo en ésta el ejemplo tÃpico de la explotación de las clases inferiores.
Por ese mismo motivo no querÃa a Nejliúdov, no le hablaba y no le estrechaba la mano, y sólo se la tendÃa cuando Nejliúdov le saludaba.