Resurrección
Resurrección A los dieciséis años, cuando todavía estaba en el instituto, se había enamorado de un estudiante de la Universidad de San Petersburgo, llamado Rantsev, y a los diecinueve años se casó con él, mientras aún seguían en la Universidad.
Estando en cuarto curso de la Universidad, su marido se había mezclado en unos disturbios de la misma, fue expulsado de San Petersburgo y se hizo revolucionario. Ella abandonó la carrera de medicina que estaba estudiando, se marchó con él y también se hizo revolucionaria. Si su marido no hubiese sido el más bueno y el más inteligente de todos los hombres del mundo —según creía—, no se hubiera enamorado de él y tampoco se hubiera casado; comprendía el objetivo de la vida exactamente igual que él. Al principio él consideraba que la vida debe dedicarse al estudio y ella comprendía la vida de la misma forma. Él se hizo revolucionario y ella se convirtió en revolucionaria. Su mujer era capaz de demostrar muy bien que el deber de todo hombre consistía en combatir ese régimen y esforzarse en establecer un orden político y económico bajo el cual la personalidad humana pudiera desarrollarse libremente, etc. A ella le parecía que, efectivamente, pensaba y sentía así, pero en el fondo pensaba que todo lo que razonaba su marido era una verdad auténtica, y sólo buscaba una armonía completa, fusionada con su alma, que era lo único que le proporcionaba una satisfacción moral.