Resurrección

Resurrección

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Sus compañeros le respetaban por su valentía y decisión, pero no le querían. Él tampoco quería a nadie, y trataba como rivales a los que se destacaban en algo. De buena gana hubiera procedido con ellos como lo hacen los viejos monos machos con los jóvenes, si hubiera podido. Les arrancaría a todos la inteligencia y sus capacidades para que no le impidiesen manifestar las suyas. Trataba bien sólo a la gente que se inclinaba ante él. Así trataba ahora, durante la marcha, al obrero Kondrátiev —a quien había inculcado su propaganda—, a Vera Efrémova y a la bonita Grabets, ambas enamoradas de él.

Aunque en principio era partidario de la emancipación de la mujer, en el fondo de su alma consideraba a todas las mujeres tontas e insignificantes, a excepción de aquellas de quienes, con frecuencia, se enamoraba sentimentalmente, como ahora estaba enamorado de Grabets. Entonces las consideraba unas mujeres extraordinarias, cuyas cualidades sólo él sabía descubrir.

El problema referente al sexo le parecía claro y sencillo, como todos los problemas, y totalmente solucionado admitiendo el amor libre.

Tenía una esposa ficticia y otra auténtica, de la que se había separado, convencido de que entre ellos no existía el verdadero amor. Ahora se disponía a unirse libremente con Grabets.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker