Resurrección
Resurrección Despreciaba a Nejliúdov porque, según decía, «era amanerado» con Máslova y, sobre todo, porque se permitía pensar en las deficiencias del régimen existente no como pensaba él, Novodvorov, sino a su manera, «a lo príncipe», es decir, a lo tonto. Nejliúdov sabía que Novodvorov albergaba hacia él esos sentimientos, y para gran disgusto suyo, se daba cuenta de que, a pesar de la benevolencia que le embargaba durante el viaje, le pagaba con la misma moneda y no podía vencer de ningún modo su enorme antipatía hacia ese hombre.