Resurrección
Resurrección —Por lo visto el oficial se ha avergonzado —gritó para ser oÃda por Nejliúdov entre el retumbar de las ruedas—. Le han quitado las esposas a Burovkin. Él mismo lleva a la niña. La acompañan Katia y Simonson y en mi lugar va Vierochka.
Kryltsov dijo algo que no se podÃa oÃr, señaló a MarÃa Pávlovna e hizo una mueca conteniendo sin duda la tos. Movió la cabeza y Nejliúdov acercó la suya para poder oÃr. Entonces Kryltsov se quitó el pañuelo de la boca y susurró:
—Ahora estoy mucho mejor. Con tal de que no me enfrÃe.
Nejliúdov hizo un gesto afirmativo con la cabeza y cambió una mirada con MarÃa Pávlovna.
—Bueno ¿y qué tal el problema de los tres cuerpos? —susurró todavÃa Kryltsov y sonrió con gran esfuerzo—. ¿Es complicada la solución?
Nejliúdov no comprendió, pero MarÃa Pávlovna le explicó que era un famoso problema de matemáticas que se referÃa a tres cuerpos: el sol, la luna y la tierra, y que Kryltsov, en broma, habÃa establecido esa comparación con las relaciones de Nejliúdov, Katiusha y Simonson. Kryltsov movió la cabeza para afirmar que MarÃa Pávlovna habÃa explicado la broma.
—La solución no depende de mà —exclamó Nejliúdov.