Resurrección
Resurrección Efimia Bochkova declaró que nada sabía de la desaparición del dinero. Ella no había entrado en la habitación del comerciante, y solamente Liubov entraba y salía de allí a su antojo. Si robaron algo al comerciante lo hizo Liubov, cuando vino con la llave por el dinero —en este momento de la lectura, Máslova se estremeció y, abriendo la boca, se volvió hacia Bochkova—. Cuando se presentó a Efimia Bochkova el resguardo del banco por valor de mil ochocientos rublos de plata —prosiguió leyendo el secretario— y se le preguntó de dónde procedía tanto dinero, declaró que era el producto de doce años de trabajo suyo y de Simón Kartinkin, con quien iba a contraer matrimonio.