Resurrección
Resurrección Le dijo lo mismo que él acababa de decirse, pero ahora ya no pensaba en eso; pensaba y sentÃa una cosa totalmente distinta. No sólo sentÃa vergüenza, si no que le daba pena todo lo que perdÃa con ella.
—No esperaba eso —dijo.
—¿Para qué iba usted a vivir aquà y sufrir? Bastante ha sufrido usted —dijo, y sonrió de una manera extraña.
—No he sufrido, lo he pasado bien, y desearÃa seguir sirviéndole si fuera posible.
—A nosotros —dijo «a nosotros» y miró a Nejliúdov— no nos hace falta nada. Ya ha hecho usted mucho por mÃ. Si no hubiera sido por usted… —quiso decir algo, y se le quebró la voz.
—Lo que es a mà no puede usted darme las gracias —exclamó Nejliúdov.
—¿A qué vamos a echar cuentas? Dios se encargará de ajustarlas —dijo, y sus ojos negros brillaron llenos de lágrimas.
—¡Qué buena es usted! —exclamó.
—¿Yo, soy buena? —preguntó a través de las lágrimas, y una sonrisa iluminó su cara.
—Are you ready?[111] —preguntó el inglés.
—Directly![112] —respondió Nejliúdov, y le preguntó por Kryltsov.