Resurrección
Resurrección Con la confianza de encontrar la confirmación de esta idea en estos mismos Evangelios, Nejliúdov empezó a leerlos desde el principio. Al llegar al Sermón de la Montaña, que siempre le emocionaba, comprendió ahora por primera vez que sus conceptos no eran abstractos e irregulares, sino, por el contrario, sencillos, claros y aplicables. En caso de cumplir estos preceptos —lo que era totalmente imposible—, se establecería una sociedad humana completamente nueva, en la que desaparecería la violencia, que tanto indignaba a Nejliúdov, y se alcanzaría el mayor bien de la humanidad; el reino de Dios en la tierra.
Estos mandamientos eran cinco.
El primer mandamiento (San Mateo, cap. V, 21-26) consistía en que el hombre no debe matar, irritarse ni despreciar a sus hermanos; si se enojare ha de reconciliarse con su adversario antes de ofrecer un sacrificio a Dios, es decir, antes de rezar.
El segundo mandamiento (San Mateo, cap. V, 27-32) decía que el hombre no debe cometer adulterios ni codiciar a una mujer por su belleza, y una vez casado ha de permanecer fiel.
El tercer mandamiento (San Mateo, cap. V, 33-37), que el hombre no debe prometer nada por medio del juramento.