Resurrección

Resurrección

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Regresé a casa —prosiguió Máslova, mirando ya con valor únicamente al presidente—, le entregué el dinero a la dueña y me fui a dormir. Apenas empecé a dormirme, cuando me despertó nuestra criada, Berta. «Levántate, ha venido otra vez tu comerciante.» Yo no quería salir, pero madame me lo ordenó. Entonces él —volvió a pronunciar con visible terror la palabra él— hizo beber a todas las muchachas y ordenó que trajeran más vino, pero se había gastado todo el dinero. La patrona no quiso fiarle. Entonces, me mandó a su habitación. Y me dijo de dónde tenía que coger el dinero. Y yo fui.

—Fue usted, y ¿qué pasó? —preguntó.

—Al llegar, hice todo como me lo había mandado: entré en la habitación. Pero no entré sola, llamé a Simón Kartinkin y a ésta —dijo, señalando a Bochkova.

—Miente, yo no he entrado… —empezó a protestar Bochkova, pero la hicieron callar.

—Delante de ellos cogí cuatro billetes de diez rublos —siguió Máslova frunciendo el ceño, sin mirar a Bochkova.

—Está bien. Al coger la acusada los cuarenta rublos, ¿cuánto dinero había? —preguntó de nuevo el sustituto del fiscal.

—No lo conté: vi que había muchos billetes de cien rublos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker