Stalin
Stalin «¡Ahí la tienes!» Después de convertido en dignatario del Soviet, solía divertirse en su casa de campo degollando ovejas o derramando petróleo sobre hormigueros y prendiéndoles fuego. Abundan tales anécdotas a propósito de él, procedentes de observadores imparciales. Pero hay muy poca gente de semejantes inclinaciones. En el mundo. Fueron necesarias condiciones históricas especiales para que tan negros instintos naturales alcanzaran monstruoso desarrollo.
La unión de Stalin con Hitler satisfizo su anhelo de venganza. Sobre todo, ansiaba afrentar a los Gobiernos de Inglaterra y Francia, vengar las ofensas que había sufrido el Kremlin antes de que Chamberlain dejase de cortejar a Hitler. Con personal deleite inició negociaciones secretas con los nazis a la vez que aparentaba tratar abiertamente con las misiones amistosas inglesa y francesa, gozando con engañar a Londres y París, con presentar inopinadamente su pacto con Hitler. Es trágicamente ruin.