Stalin
Stalin Si fuera posible verter en un molde todo el omnipotente y pérfido misticismo, la estridente abominación del socialismo y de la revolución; si, por decirlo de este modo, pudiera secularizarse el poema del Gran Inquisidor, el poema de la tragedia del epigonismo... La idea de degeneración, en otra escala; el siglo XV... El poema de Dostoievski terminado besando Cristo en silencio al inquisidor en los labios. La despedida de uno de los epígonos burocráticos de la Cristiandad. A pesar de toda su reserva, Lenin le hubiera escupido en los ojos.
No hay líderes natos, como no hay criminales natos. Madame de Staël pensó que puede observarse una perfectibilidad lenta, pero continua, en el curso del desenvolvimiento histórico.
Puede decirse que todos los personajes históricos geniales, todos los creadores dijeron lo esencial de cuanto tenían que decir durante los primeros veinticinco o treinta años de su vida. Después vino sólo el desarrollo, la profundización y, la aplicación. Durante el primer período de la vida de Stalin no oímos sino una reiteración vulgarizada de fórmulas de estereotipia.