Stalin
Stalin «La victoria de la revolución —escribÃa— puede lograrse solamente por la dictadura, pues realizar las transformaciones inmediatas e incondicionalmente necesarias para el proletariado y los campesinos ha de provocar la desesperada resistencia de los terratenientes, de la gran burguesÃa y del zarismo. Sin dictadura serÃa imposible romper esa resistencia, serÃa imposible derrotar las tentativas contrarrevolucionarias. Esa dictadura habrÃa de ser, naturalmente, no socialista, sino democrática. No estarÃa en condiciones (sin toda una serie de etapas intermedias de desarrollo revolucionario) de echar abajo los cimientos del capitalismo. A lo sumo, podrÃa instaurar una redistribución radical de la propiedad de la tierra en beneficio del campesinado, efectuar una consistente y completa democratización, por supuesto, con una república; desarraigar todas las caracterÃsticas asiáticas de opresión en la vida de la fábrica y de la aldea; sentar las primicias de importantes mejoras en la situación de— los trabajadores; elevar su nivel de vida, y, finalmente, aunque no por último sea lo menos importante, propagar la conflagración revolucionaria a Europa.» La concepción de Lenin representa un enorme paso adelante, partiendo, como lo hacÃa, de la revolución agraria más bien que de reformas constitucionales corno tarea central de la revolución, e indicando la única combinación realista de fuerzas sociales que podrÃa llevar a efecto. El punto débil del criterio de Lenin era su noción intrÃnsecamente contradictoria de «la dictadura democrática del proletariado y los campesinos». El mismo Lenin recalcaba las limitaciones básicas de aquella «dictadura» al llamarla abiertamente burguesa. QuerÃa asà dar a entender que, para mantener la unidad en el campesinado, los proletarios se verÃan obligados a prescindir de plantear inmediatamente la tarea socialista durante la próxima revolución. Pero aquello hubiera significado renunciar el proletariado a su propia dictadura. Por consiguiente, la dictadura era, en esencia, del campesinado, aunque en ella participaran los obreros. En ciertas ocasiones, asà precisamente hablaba Lenin: por ejemplo, en el Congreso de Estocolmo, al replicar a Plejanov, que se habÃa rebelado contra la «utopÃa» de tomar el poder: «¿De qué programa estamos hablando? De un programa agrario. ¿Quién se supone que tomará el poder con ese programa? Los campesinos revolucionarios. ¿Es que confunde Lenin el Gobierno del proletariado con el de los campesinos?» No, dice, refiriéndose a sà mismo: Lenin diferenciaba marcadamente entre el Gobierno socialista del proletariado y el Gobierno democraticoburgués de los campesinos. «¿Y cómo es posible una triunfante revolución campesina —exclamaba también— sin que el campesinado revolucionario se incaute del poder?» En aquella formulación polémica exponÃa Lenin bien claramente la vulnerabilidad de su posición.