Stalin
Stalin En cuanto a la actitud hacia los liberales, Stalin estuvo de acuerdo con Lenin durante los años de la primera Revolución. Debe decirse que en aquel período, cuando se trataba de la burguesía de oposición, incluso una mayoría de los mencheviques de la base estaban más cerca de Lenin que de Plejanov. Una desdeñosa actitud hacia los liberales era la tradición literaria del radicalismo intelectual. Pero sería perfectamente inútil buscar una aportación independiente de Koba sobre esta materia, tanto analizando las relaciones sociales en el Cáucaso como enunciando nuevos argumentos o formulando siquiera de un modo nuevo los antiguos. Jordania, jefe de los mencheviques del Cáucaso, era muchísimo más independiente de Plejanov que Stalin de Lenin. «En vano intentan los señores liberales —escribía Koba después del domingo sangriento— salvar el vacilante trono del zar. ¡En vano adelantan los brazos en su socorro...! Las masas agitadas del pueblo se aperciben para la revolución, no para concertarse con el zar... Sí, caballeros, de nada valen vuestros esfuerzos. La Revolución rusa es inevitable, tan inevitable como la salida del sol. ¿Podéis detener al sol en su orto? ¡He aquí el problema!», y así sucesivamente. Koba no podía remontarse más. Dos años y medio después, repitiendo casi literalmente palabras de Lenin, escribía: «La burguesía liberal rusa es antirrevolucionaria; no puede ser impulsara, y mucho menos conductora de la revolución; es el enemigo jurado de la revolución; y contra ellos hemos de librar una lucha persistente.» Sobre este fundamental principio gira la completa metamorfosis experimentada por Stalin durante los diez años que siguieron, de suerte que saludó la Revolución de 1917 como defensor del bloque con la burguesía liberal, y, en consecuencia con ello, como heraldo de la fusión con los mencheviques en un solo partido. Sólo la oportuna llegada de Lenin desde el extranjero dio brusco fin a la política independiente de Stalin, que calificó de remedo de marxismo57.