Stalin
Stalin En Tiflis, las agrupaciones polÃticas se hicieron sobre la misma base de principios que en San Petersburgo. «El aplastamiento de la reacción —escribÃa el jefe de los mencheviques caucásicos, Jordania—, la consecución y logro de la Constitución, ha de venir de la consciente unificación y dirección bajo un mismo programa de todas las fuerzas del proletariado y de la burguesÃa... Ciertamente, el campesino será arrastrado a este movimiento y le dará el carácter de una fuerza natural; sin embargo, esas dos clases serán las que lleven la parte decisiva, mientras el movimiento campesino les servirá de refuerzo.» Lenin se divertÃa con los recelos de Jordania de que una polÃtica irreconciliable hacia la burguesÃa pudiera condenar a los trabajadores al desamparo. Jordania «analiza la cuestión de un posible alistamiento del proletariado en la insurrección democrática y, ¡se olvida... del campesinado! De los posibles aliados de las masas proletarias, admite y se recrea con los hacendados de los distritos rurales, pero no piensa para nada en los campesinos. ¡Y esto en el Cáucaso!» La réplica de Lenin, esencialmente justa, simplificaba con exceso el problema en un punto. Jordania «no olvidaba» a los campesinos, y, como lo prueba la misma alusión de Lenin, no hubiera sido posible olvidarlos en el Cáucaso, donde por entonces se alzaban tumultuosamente bajo la bandera de los mencheviques. Pero Jordania veÃa en ellos, no tanto un aliado polÃtico como un ariete que la burguesÃa unida al proletariado podÃan y debÃan utilizar. No era de parecer que el campesino pudiera convertirse en una fuerza destructora o al menos independiente de la revolución, y en eso no andaba equivocado; pero tampoco creÃa que el proletariado pudiera conseguir el triunfo de la insurrección campesina reservándose el papel de dirigente, y ahà estaba su fatal error. La idea menchevique de unión entre los burgueses y proletarios significaba realmente sumisión de los trabajadores y de los campesinos a los liberales. El utopismo reaccionario de aquel programa provenÃa del hecho de que la extrema desmembración de las clases paralizó a la burguesÃa desde un principio en concepto de factor revolucionario. En aquella fundamental cuestión del bolchevismo estaba en lo cierto: el afán de unirse con la burguesÃa liberal empujaba necesariamente a la Socialdemocracia en dirección al campo opuesto al movimiento revolucionario de los obreros y los campesinos. En 1905, los mencheviques no tuvieron sencillamente el valor de deducir todas las conclusiones necesarias de su teorÃa de la «revolución burguesa». En 1917, por llevar sus ideas al extremo lÃmite, se estrellaron.