Stalin
Stalin La razón de su resentimiento era su incapacidad para hallar su propia ruta hacia la Revolución. Los biógrafos y artistas moscovitas se esfuerzan constantemente por presentar a Koba a la cabeza de una u otra manifestación, «como blanco de tiro», como fogoso orador, como tribuno. Todo eso es puro embuste. Aun en sus años últimos, Stalin no llegó a ser un orador; nadie le ha oído pronunciar discursos «fogosos». En todo el año 1907, cuando todos los oradores del Partido, comenzando por Lenin, iban por todas partes roncos de tanto hablar, Stalin no tomó parte en un solo mitin. No podía ser de otro modo en 1905. Stalin no era orador ni aun en la escala modesta en que lo eran otros jóvenes revolucionarios del Cáucaso, como Knunyants, Zurabov, Kamenev, Tseretelli. En una reunión del Partido, a puerta cerrada, sabía explicar bastante bien ideas que había hecho firmemente suyas.