Stalin
Stalin Arguyendo contra los mencheviques en defensa de los Comités revolucionarios de campesinos como instrumentos para apoderarse de las tierras de los hacendados, Ivanovich decía: «Si la liberación del proletariado puede ser obra del proletariado mismo, la liberación de los campesinos puede ser igualmente obra de los mismos campesinos.» En realidad, esta fórmula simétrica es una parodia del marxismo. La misión histórica del proletariado proviene en gran medida justamente de la incapacidad de la pequeña burguesía para liberarse por sus propias fuerzas. La revolución campesina es imposible, desde luego, sin la activa participación de los campesinos en forma de destacamentos armados, Comités locales, etc. Pero la suerte de la revolución campesina se decide no en la aldea, sino en la ciudad. Resto informe del medievalismo en la sociedad contemporánea, el campesino no puede tener una política independiente; necesita un director extrínseco. Dos clases nuevas compiten para adueñarse de esa dirección. Si el campesinado siguiera a la burguesía liberal, la revolución se detendría a mitad de camino, para retroceder a renglón seguido. Y si encontraba su guía en el proletariado, la revolución ha de traspasar necesariamente los límites burgueses. Precisamente en esta peculiar correlación de clases dentro de una sociedad burguesa históricamente demorada se fundaba la perspectiva de la revolución permanente.