Stalin
Stalin Sin embargo, Koba estaba entre los boicotistas. Además de testimonios directos sobre el caso, que, por otra parte, proceden de mencheviques, hay cierta evidencia indirecta que es la más convincente: ni siquiera uno de los historiadores oficiales presentes dice una sola palabra a propósito de la posición de Stalin cuanto a las elecciones a la tercera Duma. En un folleto titulado Sobre el boicot a la tercera Duma, publicado poco después de la Revolución, y en el que Lenin defendía la participación en las elecciones, fue Kamenev quien defendió el punto de vista de los partidarios del boicot. Hubiera sido tanto más fácil para Koba conservar el incógnito, cuanto que a nadie se le hubiera ocurrido en 1907 pedirle que se manifestara por medio de un artículo. El viejo bolchevique Piryeiko recuerda que los boicotistas «reconvinieron al camarada Lenin por su menchevismo». No hay motivo para dudar de que Koba no se quedó atrás en su círculo de íntimos con epítetos bastante incisivos en ruso y en georgiano. En cuanto a Lenin, pidió a su facción desembarazo y habilidad para afrontar las realidades. «El boicot es una declaración de abierta guerra contra el antiguo Gobierno, un ataque directo contra é1. A menos de un amplio resurgir revolucionario... no hay que contar con el éxito del boicot.» Mucho más tarde, en 1920, Lenin escribía: «Fue un error... para los bolcheviques haber boicoteado la Duma en 1906.» Fue un error, porque después de la derrota de diciembre era imposible esperar una ofensiva revolucionaria en el futuro inmediato; por consiguiente, no tenía sentido despreciar una tribuna como la Duma para movilizar las filas de la Revolución.