Stalin
Stalin No todo el mundo desertó. Pero los revolucionarios que no estaban dispuestos a rendirse tropezaron con insuperables obstáculos. Una organización ilegal necesita un ambiente de simpatía y una renovación constante de reservas. En una atmósfera de decadencia, no sólo era duro, sino virtualmente imposible atenerse a las reglas indispensables de conspiración y mantener contactos revolucionarios. «El trabajo clandestino continuaba lánguidamente. Durante 1909 hubo incursiones policíacas contra las imprentas del Partido en Rostov del Don, Moscú, Tyumen, San Petersburgo... —y en otros puntos—, los repuestos de proclamas en San Petersburgo, Bialystok, Moscú; los archivos del Comité Central en San Petersburgo. En todos estos lances, el Partido perdía excelentes activistas.» Esto lo refiere casi en tono de lamentación el general de la gendarmería Spiridovich.