Stalin
Stalin «No tenemos gente —escribÃa Krupskaia con tinta invisible en Odesa, en los comienzos de 1909—. Todos están desperdigados por las cárceles y los centros de deportación.» Los gendarmes hicieron usado de la carta, y aumentó la población visible el texto disimulado de la carta, y aumentó la población de los presidios. La escasez de afiliados revolucionarios condujo inevitablemente a un descenso en los valores del Comité. La insuficiencia de selección hizo posible que los agentes secretos subieran los escalones de la jerarquÃa ilegal. Con un sencillo ademán, el provocador condenaba al arresto a todo revolucionario que estorbara su avance. Las; tentativas de purgar la organización de elementos dudosos conducÃan inmediatamente a prisiones en masa. Una atmósfera de sospecha y recÃproco recelo paralizaba toda iniciativa. Después de un buen número de detenciones hábilmente calculado, el provocador Kukushin a principios de 1910, se convirtió en cabeza de la organización en el distrito de Moscú. «El ideal de la Ojrana está en vÃas de realización —escribÃa un participante activo del movimiento—. Agentes secretos están al frente de todas las organizaciones de Moscú.» La situación en San Petersburgo no era mucho mejor. «La dirección parecÃa haberse desbaratado, no habÃa modo de restaurarla, la provocación nos roÃa las entrañas, las organizaciones disminuÃan... En 1909, Rusia tenÃa aún cinco o seis organizaciones activas; pero incluso ellas no tardaron en hundirse en la inactividad. El número de miembros de la organización del distrito de Moscú, que era de 500 hacia fines de 1908, bajó a 250 a mediados del siguiente año, y a 150 seis meses después; en 1910 la organización dejó de existir.