Stalin
Stalin En la primavera de 1909, Alliluyev, que ya estaba en San Petersburgo, recibió una carta de Koba, entonces en el destierro, preguntándole por su dirección. «A fines de aquel verano huyó Stalin del destierro y fue a San Petersburgo, donde le encontré por casualidad en una de las calles del distrito de Lityeiny.» Sucedió que Stalin no encontró a Alliluyev en su casa ni en su lugar de trabajo, y se vio obligado a vagar por las calles durante mucho tiempo sin tener dónde refugiarse. «Cuando le encontré de improviso en la calle estaba sumamente cansado.» Alliluyev procuró a Koba alojamiento en casa de un conserje de uno de los regimientos de la guardia, simpatizante de la revolución. «Allí vivió Stalin tranquilamente una temporada, vio a algunos miembros de la facción bolchevique de la tercera Duma, y luego se marchó al Sur, a Bakú.»
¡Otra vez a Bakú! No es fácil que hacia allí le empujara el patriotismo local. Sería más acertado suponer que Koba no era conocido en San Petersburgo, que los diputados de la Duma no le hicieron mucho caso, que nadie le pidió quedarse ni le ofrecieron la ayuda que tan indispensable era a un residente ilegal. «Al regresar a Bakú, se consagró de nuevo con energía a reforzar las organizaciones bolcheviques... En octubre de 1909 fue a Tiflis, y organizó y dirigió la lucha de la organización bolchevique local contra los liquidadores mencheviques.» El lector reconocerá sin duda el estilo de Beria.