Stalin
Stalin Los soldados, conducidos desde Irkutsk, hicieron fuego contra la multitud desarmada: 150 muertos, 250 heridos; sin la menor asistencia médica, veinte de éstos murieron.
Durante el debate de los sucesos del Lena, en la Duma, el ministro del Interior, Makarov, estúpido funcionario, no peor ni mejor que otros contemporáneos suyos, declaró, con el aplauso de los diputados de la derecha: «¡Esto es lo que ocurrió y lo que volverá a ocurrir de nuevo!» Estas palabras de asombroso descaro produjeron una descarga eléctrica. Primero de las fábricas de San Petersburgo y luego de todo el país empezaron a llegar noticias de declaraciones y manifestaciones de protesta, por teléfono y por telégrafo. La repercusión de los sucesos del Lena sólo podía compararse con la oleada de indignación que había agitado a las masas trabajadoras siete años antes, después del domingo sangriento. «Tal vez desde los días de 1905 —escribía un periódico liberal— no habían vuelto a estar tan animadas las calles de la capital.»