Stalin
Stalin «Las sombrías nubes sangrientas de la negra reacción que se cierne sobre el país comienzan a dispersarse, comienzan a ser reemplazadas por las tormentosas nubes del furor y la indignación del pueblo. El fondo negro de nuestra vida es sacudido por los relámpagos, mientras allá a lo lejos flamea la aurora, y la tempestad se acerca...»
El objeto de aquella proclama era dejar sentada la urgencia de organizar el grupo de Tiflis y asegurar así para los poco bolcheviques locales la participación en la inmediata Conferencia.
Koba abandonó legalmente la provincia de Vologda. Es dudoso que fuera en condiciones legales del Cáucaso a San Petersburgo: era costumbre prohibir durante una temporada a los desterrados que viviesen en ciudades importantes. Pero, con permiso o sin él, el provinciano salió por último hacia el territorio de la capital. El Partido comenzaba justamente a despertar de su letargo. Sus mejores elementos estaban en la prisión, en el destierro, o habían emigrado. Por esto precisamente se necesitaba a Koba en San Petersburgo. Pero su primera estancia en la capital fue breve. Sólo dos meses pasaron entre el fin de su destierro y su nueva detención, y, de este lapso, tres a cuatro semanas debió de invertir en su viaje al Cáucaso. Nada sabemos acerca de la adaptación de Koba a su nuevo ambiente ni de cómo empezó a trabajar en el nuevo marco de actividad.