Stalin
Stalin Sin embargo, raramente «recibe el Partido una información tan definida, y por ello damos las gracias al camarada K». Con relación a este episodio periodístico, la Enciclopedia Soviética escribe:
«Las cartas y los artículos de Stalin atestiguan la inconmovible unidad de esfuerzo combativo y línea política que ligaba a Lenin y al genio que fue su compañero de armas.»
Para llegar a esta conclusión fue necesario publicar una tras otra varias ediciones de la Enciclopedia, liquidando entretanto a no escaso número de editores.
Alliluyev, nos refiere que un día de primeros de setiembre, al regresar a su casa, observó que había espías en la puerta, y al subir la escalera hacia su piso, encontró allí a Stalin y a otro bolchevique georgiano. Cuando Alliluyev les habló de la «cola» que dejaba abajo, Stalin contestó, no muy cortésmente: «Y eso, ¿qué te importa...? ¡Algunos camaradas se están volviendo unos zamacucos, unos burgueses asustadizos!» Pero los espías resultaron serlo efectivamente. El 9 de setiembre detuvieron otra vez a Koba, y el 22 de diciembre ya estaba en su lugar de destierro; esta vez la capital de la provincia de Vologda, es decir, en mejores condiciones que antes. Es probable que este destierro fuese sólo como castigo por estancia ilegal en San Petersburgo.