Stalin
Stalin El sitio de honor en este estudio se dedicaba a una polémica contra su antiguo adversario Noé Jordania, quien durante los años de la reacción comenzó a inclinarse hacia el programa austríaco. Ejemplo tras ejemplo, Stalin demostraba que la economía cultural nacional, «por lo común... se hace aún más insensata y ridícula desde el punto de vista de las condiciones reinantes en el Cáucaso». No menos resuelta era su crítica de la política de la Liga judía, organizada a base del principio nacional, y no sobre el territorial, y que tendía a imponer tal sistema a todo el Partido. «Una de dos: o el federalismo de la Liga, y entonces hay que reconstruir la Socialdemocracia rusa sobre la base de “dividir” a los trabajadores por nacionalidades, o un tipo internacional de organización, y entonces hay que reconstruir la Liga según el principio de la economía territorial... No hay término medio: los principios vencen, nunca pueden conciliarse.»