Stalin
Stalin De Viena, Stalin volvió con su material a Cracovia. Allà se reanudó la intervención de Lenin, director atento e incansable. La huella de su pensamiento y de su pluma se descubre fácilmente a cada página. Ciertas frases, mecánicamente incorporadas por el autor, o ciertas lÃneas, evidentemente escritas por el revisor, parecen inesperadas o incomprensibles sin referirse a las obras correspondientes de Lenin. «No es el problema nacional, sino el agrario el que decide la suerte del progreso en Rusia —escribe Stalin sin más explicaciones—. El problema nacional le está subordinado.» Este juicio exacto y profundo sobre los efectos relativos de los problemas agrario y nacional en el curso de la Revolución rusa es enteramente de Lenin, quien lo dilucidó innumerables veces durante los años de la reacción. En Italia y en Alemania, la lucha por la liberación nacional y la unificación era en otro tiempo el meollo de la revolución burguesa. No sucedÃa lo mismo en Rusia, donde la nacionalidad dominante, los gran-rusos, no sufrÃan opresión nacional, sino que oprimÃan a los demás; pero nadie, sino la vasta masa campesina de la misma Gran Rusia habÃa experimentado la profunda opresión de la servidumbre. Ideas tan complejas y tan seriamente consideradas nunca hubieran sido expuestas por su verdadero autor como de pasada, como una generalidad sin demostraciones ni comentarios.