Stalin
Stalin En marzo, la organización bolchevique, bajo el patrocinio legal de Pravda, organizó un concierto y una velada recreativa. Stalin «deseaba ir allí», relata Samoilov, con idea de ver a muchos camaradas. Pidió consejo a Malinovsky. ¿Era prudente ir?, ¿no sería arriesgado? El pérfido consejero replicó que, a su parecer, no había peligro. Sin embargo, el mismo Malinovsky se encargó de que lo hubiera. Tan pronto como llegó Stalin, el vestíbulo se llenó de espías. Los camaradas trataron de conducirle por la entrada al escenario, después de vestirle con una capa de mujer. Pero fue detenido. Esta vez para desaparecer de la circulación durante cuatro arios exactamente.