Stalin
Stalin El Gobierno zarista rompió hace mucho tiempo, no sin derramamiento de sangre, la independencia de la Iglesia georgiana, sometiéndola al Sínodo de San Petersburgo. Pero la hostilidad hacia los rusificadores continuó latente entre los grados inferiores del clero georgiano. El vasallaje de su Iglesia conmovió la tradicional religiosidad de los georgianos y preparó el terreno para la influencia de la socialdemocracia, no sólo en las ciudades, sino también en el campo, en las aldeas. La atmósfera culterana de las escuelas teológicas resaltaba más aún, pues no sólo tenían por misión rusificar a sus pupilos, sino prepararlos para el papel de directores o policías espirituales. Un hálito de enconada hostilidad impregnó las relaciones entre profesores y alumnos. La enseñanza se daba en lengua rusa: el georgiano quedaba relegado a una vez por semana, y no pocas veces se desdeñaba como lengua de una raza inferior.